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CONTRA LA CORRIENTE

CONTROL OBRERO COLECTIVO

            La política Neoliberal , llamada también Economía Social de Mercado, es un engaño esgrimido por el Imperailismo y los gobiernos burgueses como el de Aylwin. Con la finalidad de enmascarar el capitalismo monopólico el que nada tiene que ver con el capitalismo liberal, sepultado hace ya muchos años. Este último se basaba en la libre concurrencia, libre mercado, etc.. El capital monopólico rebasa los marcos nacionales, el imperialismo para mantener su status de nación opresora, necesita aumentar su presión contra los países subdesarrollados, perpetuando el atraso, el pre-capitalismo con su secuela de hambre y miseria. La obsecuencia de los gobiernos nativos, las corrientes stalinistas y pseudo-trotskistas adaptadas a la gran burguesía imperialista les hace no tener políticas de cuestionamiento a lo que ocurre  -por ejemplo- en Irak y Somalía.
            Demás está decir que la política imperialista es una sola y afecta a todo el mundo: Africa, Medio Oriente, América Latina, etc.. Por ello el proletariado necesita asumir la política revolucionaria, basada en el internacionalismo proletario, teniendo clara su estrategia: la DICTADURA DEL PROLETRIADO. Táctica: acción directa, huelga, ocupación, movilización insurreccional y enfrentamiento callejero. Todo esto enmarcado en el contexto de la lucha entre las clases, opresores y explotadores: burguesía; oprimidos y explotados: proletariado.
            Esto requiere de un aprendizaje en el Programa de Transición, que irá  preparando a los explotados en crear un poder dual; es decir, paralelo de los explotados contra los explotadores. Para ello es necesario preparar y educar a la clase obrera para tomar el poder. En síntesis llevar el Programa a la conciencia del obrero de su misión histórica.
            En la actual situación de ausencia de una dirección revolucionaria, el proletariado y las masas en general, pasan por un reflujo en la movilización general y aceptación del cretinismo parlamentario, levantado por la Derecha, Concertación y el MIDA. La postura pro-burguesa de los pseudo-trotskistas, que argumenta que no existe  conciencia de las masas para movilizarse, pero cuando estas se levanten de esta postración –sólo ahí- ellos como partido se estructurarán.
            Con estas concepciones ocultan su absoluta carencia de una estrategia de movilización y de construcción de la Internacional, ya que a las masas les bastará con hacer la “experiencia”. En estas de reflujo no es necesario estructurarse, sepultándose de paso LA  estrategia de la Dictadura del Proletariado y la Revolución Socialista

 

Control Obrero y Programa de Transición
            El principal obstáculo que encuentran los obreros, pobladores, campesinos, estudiantes, etc., cuando se quiern movilizar, es el carácter oportunista y burocrático de sus direcciones, que por su  cobardía pequeñoburguesa sucumben ante la presión de la burguesía y el imperialismo. Con ello convierten en útiles servidores de ésta como son los  Pinochet, Aylwin, Lagos, Frei, Feliú, Piñera, Sule, Pizarro, etc..
            Por otro lado el pseudo-trotskysmo, con el falaz argumento de la falta de conciencia de las masas revisan el marxismo-leninismo-trotskysmo, de lo cual puede dar cuenta su miserable historia de capitulaciones al orden burgués.
            Sobre estas bases, la construcción del partido revolucionario y la Internacional, se encuentra íntimamente ligado con el desarrollo - en las luchas del proletariado – de órganos de control obrero que sustenten el doble poder. Sin estos órganos de clase es imposible que el partido revolucionario se estructure y se construya como dirección política del movimiento obrero. La sangrienta experiencia de la clase obrera en 1973, se explica primero por la falta de un partido revolucionario y además por el tardío y abortado desarrollo de los órganos de poder, los Cordones Industriales. La relación entre partido y órganos de doble poder, de control obrero es dialéctica, no obstante la política del partido debe tender sistemáticamente al desarrollo y consolidación del doble poder.
            Esta última debe apuntar a crear dentro de los lugares de trabajo, comités obreros para ejercer el control de estos sobre los organismos patronales, imponiendo abrir los libros de contabilidad, de stock de insumos y materias primas, de la producción, distribución y comercialización de productos y servicios hechos por el productor, al obrero. Para ejercer este control se requiere del apoyo del resto de la población y la comunidad, basado en la acción directa. Aquí nace el concepto de Control Obrero Colectivo.
            Este comité de obreros tiene por finalidad ayudar a cambiar las oportunistas y burocráticas direcciones, por otras dispuestas al combate y resolución de problemas basada en la oposición al régimen represivo capitalista. Estos órganos, generados en cada lugar de trabajo, deben tener una organización que los unifique nacionalmente sirviendo al mismo tiempo para coordinar las luchas y generalizarlas.
            Grandes tareas se desprenden de su carácter de clase dentro del proceso revolucionario, no sólo en ellos se peleará por el poder, desde ellos se ejercerá el poder obrero, la Dictadura Proletaria. Desde aquí no sólo desentrañaremos cuánto gana el empresario, poniendo fin al Secreto Comercial, sino que pondremos al servicio de nuestros propios intereses el capital y la plusvalía expropiada por la burguesía. Por ejemplo, intercambiar ideas sobre cómo producir mejor, que permitan a los oprimidos acceder a un nivel  de vida superior, que hoy se encuentra limitado exclusivamente a los poseedores del dinero y su consumo se ordena de acuerdo a la propaganda degradante e inhumana.
            Al funcionar el Control Obrero Colectivo, los recursos no serán utilizados en función de una minoría explotadora, ellos se emplearán poniéndose al servicio de la clase obrera y de la nación oprimida en su conjunto, contra el imperialismo y la burguesía. El Control Obrero como palanca económica de expropiación a la burguesía, ligado a las milicias obreras que monopolizarán en manos de los explotados la fuerza militar, darán de conjunto cuerpo a la Dictadura y Revolución Proletaria, llevando a la clase obrera a la destrucción del Estado Burgués y al poder como clase “para sí”.
            Según las particularidades nacionales, la dinámica y evolución de los órganos de poder y control obrero, podrán tomar tales o cuales características. Los revolucionarios no podemos sentarnos a esperar que aparezcan los Soviets de la Revolución Rusa, debemos empeñarnos en obervar la realidad y llevar a ella nuestro Programa de Transición, críticamente e interviniendo en la lucha de clases.
            De esta forma, formaremos al partido y educaremos a la clase obrera en el sólido internacionalismo proletario marxista. Sólo así impediremos que el poder pase de manos de la clase obrera a camarillas burocráticas, como las que en su momento encabezaron Stalin, Castro, Tito, Ceusescu u Hoxa.
¡ARMAS PARA EL PUEBLO, CONTROL OBRERO COLECTIVO!
¡DICTADURA PROLETARIA!
¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Lucha Obrera Nº4; 23/02/1993, Valparaíso.

 

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