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CONTRA LA CORRIENTE

ORGANIZAR A LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO CONTRA PIÑERA Y SUS FASCISTAS

ORGANIZAR A LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO  CONTRA PIÑERA Y SUS FASCISTAS

El terremoto que sacudió la zona centro-sur del país, constituye una de las más grandes catástrofes naturales de nuestra historia. Los 8,8 grados Richter del sismo han ocasionado la destrucción de ciudades enteras; la muerte y desaparición de personas en cantidades que tomará tiempo precisar; la destrucción de vías de comunicación y –de seguro- de parte importante del segundo parque industrial del país. La magnitud y consecuencias de este hecho no están actualmente mensuradas y la reconstrucción tomará años.

         Pero los hechos de la naturaleza no flotan en el aire como resultado de un designio ultraterreno, por el contrario actúan en el medio social y se expresan a través de él. En efecto, la burguesía y el imperialismo, a través de su gobierno buscan aprovechar este terremoto -desde el primer momento- de forma de garantizar que estos hechos no ocasionen a su turno un terremoto en el orden social cuya existencia.

         En efecto, la primera y más cacareada medida fue la declaración de Estado de Emergencia Constitucional, que permite al Gobierno poner la zona de catástrofe bajo el control de las Fuerzas Armadas, habilitando al Ejército para ocupar las ciudades e imponer el Estado de Sitio. Vale decir la preocupación del Gobierno de Bachelet y el Estado patronal es la de ponerse en guardia contra las víctimas del terremoto.

         La argumentación de que tal medida busca proteger a los indefensos es una falacia. Lo único que buscan cautelar es la gran propiedad privada de los supermercados y multitiendas, sin importar lo que ocurre en extensas zonas abatidas por el sismo. Desaparecidos, muertos por centenares no concentraron la atención de los medios de comunicación burgueses. Estos últimos sólo estaban preocupados de alertar sobre los “saqueos” que grupos de desalmados estaban perpetrando al amparo de la a ausencia de represión.

Muchos han recordado al carnicero Gómez Carreño, quien se hizo famoso el terremoto de Valparaíso de 1906 por inaugurar la modalidad de los fusilamientos y azotes callejeros. En esta línea, las impactantes fotografías de los soldados apuntando a hombres maniatados o pisando la cabeza de otros detenidos, ponen en evidencia el contenido fascista de esta campaña pro milico a la que alegremente se han sumado autoridades Concertacionistas y del propio Partido Socialista.

Desde las filas del proletariado, reclamamos otras medidas que apuntan a la protección de las víctimas y a la defensa de los intereses de los explotados. Los grupos que espontáneamente, en Concepción, Santiago y otras ciudades, han abordado la recuperación de víveres desde los supermercados y otras grandes no son saqueadores, como interesadamente proclaman los medios patronales. Los únicos saqueadores en Chile son las multinacionales y el capital financiero que están tras el Gobierno (de Bachelet y de Piñera).

Lo que expresan estos “saqueos” populares es muy profundo. Por un lado estos hechos dan cuenta del hambre y de una profunda crisis social preexistente al terremoto y respecto del cual esta catástrofe sólo ha actuado como un detonante. La agudización de los antagonismos sociales son consecuencia directa de la hiperconcentración del capital, de la precariedad laboral, de la cesantía crónica y de la falta de expectativas de la inmensa mayoría de la población. Si el régimen se mantiene en pie, es sólo porque las ilusiones en la democracia burguesa, potenciadas por el reciente proceso electoral, se lo permiten.

Por otro lado, y en esto queremos concentrarnos, las masas salen a tomar lo que es propio con sus “saqueos”, de forma desordenada y sin mayor perspectiva política. Las masas no ocuparon los supermercados y multitiendas reclamando su expropiación, tampoco lo han hecho respecto del conjunto de las viviendas nuevas y desocupadas que hay en las zonas afectadas. Si esta respuesta política, de clase, no alcanza expresión es consecuencia directa de la catástrofe que atraviesa al conjunto de la izquierda chilena.

Con un pie sometido a los dictámenes del imperialismo, como los socialistas del PS y otro de rodillas suplicando un espacio dentro del régimen como el  PC, los trabajadores se encuentran totalmente desarmados para enfrentar la contingencia. Ninguna dirección de izquierda salió a reclamar contra el Estado de Emergencia y si toque de queda; no se escuchó la voz de los diputados comunistas para condenar los centenares de detenidos por violación al toque de queda, víctimas también del terremoto; ningún llamado salió ni de comunistas ni de socialistas, para organizar a las víctimas del terremoto frente a la militarización de la zona de catástrofe de forma de satisfacer sus urgentes necesidades.

Muy por el contrario, la izquierda aparece subordinada a los designios de Bachelet y Piñera en medio de esta crisis y arrinconada por el discurso fascista, que cobardemente agitan los medios oficialistas, de pasar a fusil a todos los revoltosos. En esa línea sumaremos a la catástrofe natural y social que este hecho ha significado para los explotados, la catástrofe política de la ausencia de una dirección proletaria, revolucionaria y antiimperialista.

Los revolucionarios debemos poner la voz en alto y alzar las banderas del poder obrero, de la acción directa y la movilización como los únicos instrumentos para resolver el fondo de esta crisis, cual es la salvaje explotación capitalista. De nada nos sirven los millones de la Teletón, si la inmensa mayoría nacional sigue estrangulada por una minoría la minoría  parasitaria burguesa.

Es necesario poner en pie asambleas populares que se hagan cargo de las urgentes necesidades de la población garantizando techo, comida y abrigo. Los milicos y el Opus Dei nada pueden hacer al respecto, sólo lo logrará las fuerza organizada de los trabajadores. La resolución de los amplios problemas nacionales, agudizados por el terremoto, de los pequeños productores, campesinos, pescadores, comunidades Mapuche, no pueden esperar nada ni de Bachelet ni mucho menos del pirata Piñera.

Sólo la clase obrera, armada de su partido revolucionario, puede acaudillar este proceso levantándose como caudillo en esta crisis y atacando de raíz, su origen: la gran propiedad privada de los medios de producción y la opresión imperialista. Sólo organizados y movilizados lograremos aplastar el Estado de Emergencia y la represión fascista que se enseñorea en las zonas de catástrofe. Saldremos de esta debacle con la solidaridad y la firmeza de los explotados.

ABAJO EL ESTADO DE EMERGENCIA Y EL TOQUE DE QUEDA FUERA LAS FUERZAS REPRESIVAS Y GRUPOS FASCISTAS DE LA ZONA DE CATÁSTROFE

ARRIBA LAS ORGANIZACIONES DE BASE QUE ASUMAN LA DISTRIBUCIÓN DE LA AYUDA A LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO EN BASE A UNA CANASTA DE EMERGENCIA

EXPROPIAR, BAJO CONTROL OBRERO, LOS SUPERMERCADOS, MULTITIENDAS Y A TODOS LOS ESPECULADORES

EXPROPIAR TODA VIVIENDA EN PIE EN MANOS DE LOS PULPOS INMOBILIARIOS Y SU ENTREGA INMEDIATA A LAS VÍCTIMAS

CONTROL OBRERO SOBRE TODOS LOS ESTABLECIMIENTOS DE SALUD PÚBLICO O PRIVADOS, PARA GARANTIZAR PROTECCIÓN A LAS VÍCTIMAS Y EVITAR UNA EMERGENCIA SANITARIA

OCUPACIÓN DE TODO CENTRO DE TRABAJO QUE CIERRE O DESPIDA AMPARÁNDOSE EN LA CRISIS

PLAN GENERAL DE OBRAS PUBLICAS Y RECONSTRUCCIÓN DE VIVIENDA PARA ABSORVER LA CESANTÍA

FORJAR LA UNIDAD OBRERA Y DEL CONJUNTO DE LOS EXPLOTADOS EN LA LUCHA POR UN GOBIERNO OBRERO-CAMPESINO AL SERVICIO DE LA LIBERACIÓN SOCIAL Y NACIONAL

VIVAN LA REVOLUCIÓN Y DICTADURA PROLETARIAS

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